¿Quienes son los Leaño?

emblema_estandarte_de_teco_alto_rango Múltiples opiniones se han formado entorno al supuesto interés de la familia Leaño en comprar al Club Guadalajara, la mayoría de estas opiniones parecen estar en desacuerdo con la transacción, pero todas se refieren al pésimo manejo que años atrás dieron al Club Tecos de la UAG, franquicia que llevaron al descenso y hasta hace poco fue vendida al Grupo Pachuca. Sin embargo nuestras razones son otras, y es que grupo Tecos, UAG, y la familia Leaño representan a la ultraderecha mexicana, uno de los pocos bastiones nazis que se mantuvieron en el continente Americano tras la caída del Tercer Reich. A continuación compartimos un articulo titulado “La noche de los tecos” que nos habla sobre lo que fueron los orígenes de este grupo de ultraderecha y su difunto lider Antonio Leaño Alvarez del Castillo. ______________________________________________________________________________________________________

LA NOCHE DE LOS TECOS

27 Mayo del 2006

Su nombre es Antonio Leaño Alvarez del Castillo. En sus numerosas y bien elaboradas biografías es presentado como un notable licenciado en derecho, un ranchero, un activista social, un prominente y exitoso empresario, un maestro universitario, un devoto católico incapaz de hacer o desear mal a nadie, un coleccionista refinado de obras artísticas de personajes famosos como Hector Nájera, presidente del Consejo del Grupo Barramar. Ha sido muy alabado, muy felicitado por quienes sólo conocen su faceta pública. Tan se le puede ver acompañado por el Presidente de México Ernesto Zedillo en la inauguración del hotel Grand Bay (28 de septiembre de 1996) en el cual tiene participación directa, como recibiendo un Doctorado en Leyes de la University of Victoria (British Columbia, Canadá, 6 de junio del 2003), como enlazado vía satélite con el presidente del Banco Mundial James D. Wolfenshon inaugurando el Centro México GDLN-LAC (Global Learning Network en Latinoamérica y el Caribe) con su sede EDUCON en Guadalajara acompañado por el coordinador de la Red del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, David Gray (12 de junio del 2002), .

Sin embargo, esconde un secreto. Un muy terrible secreto.

Este hombre, de hecho, es temido por quienes lo conocen de cerca y saben muy bien lo que es capaz de hacer. Muy pocos mexicanos están realmente al tanto del enorme poder que se esconde detrás de él, un poderío increíble que fué construyendo poco a poco, el cual creció en forma desproporcionada con el ascenso de la derecha al poder en el año 2000 cuando el Presidente Vicente Fox fué investido como Presidente de la República Mexicana. Vicente Fox en realidad terminaría siendo tan sólo un frente para las fuerzas que siempre estuvieron detrás de él, fuerzas coordinadas y dirigidas por la Organización Nacional del Yunque, de la cual pese a lo poco que se sabe de ella por su modo secreto de operar se tiene ya la certeza de que se trata de algo extraordinariamente siniestro de alcance nacional. Sobre todo porque cada vez hay más evidencias que señalan al hecho de que el Yunque fué creado al amparo de las tinieblas por un grupo ultrafanático, los Tecos. Un grupo cohesionado por una ideología de extrema derecha que en sus sesiones secretas alaba tanto a Adolfo Hitler como a aquellos soldados cristeros que pasaron a integrarse al Sinarquismo con el objeto de influír sobre la vida nacional al grado de tomar el poder por cualquier medio posible. No, no se trata del famoso equipo de futbol. Se trata del grupo propietario de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Y el gran abuelo fundador de este grupo junto con otros que ya no sobreviven es precisamente Antonio Leaño Alvarez del Castillo.
Tiene un afecto especial por el poblado de Tecomán, ubicado en el estado de Colima a unos 48 kilómetros de la ciudad de Colima, cerca de la costa del Pacífico. Y de hecho, hay una gran calle que lleva su nombre, la Avenida Lic. Antonio Leaño Alvarez del Castillo. Se trata del mismo estado en donde tuvieron lugar las luchas más cruentas de la época cristera en la región del Bajío. Es el mismo estado que inspiró al sacerdote católico Enrique de Jesús Ochoa a escribir su libro “Los Cristeros del Volcán de Colima”, libro en donde podemos leer que, además de la lucha armada abierta, había otra lucha que se estaba llevando a cabo en las ciudades, una lucha secreta que recurría al espionaje, a la infiltración, al engaño, a la simulación, a la traición, una guerra sucia en toda la extensión de la palabra, una guerra llevada a cabo por una organización ultrasecreta conocida como la “U”, de acuerdo a los testimonios rendidos por el padre Ochoa. Una organización que contó entre sus principales miembros precisamente a un joven de clase media con tendencia a los ex-abruptos violentos moderados por una mente tan fría como calculadora desprovista de eso que los verdaderos creyentes llaman “alma”. Un joven estudiante de la Universidad de Guadalajara, universidad pública en la cual en aquella época se trató de implantar la educación socialista al igual que en todo México a iniciativa del Presidente de México General Lázaro Cárdenas. Un joven llamado Antonio Leaño Alvarez del Castillo.
Al no poder obligar al gobierno de Jalisco a abandonar el modelo educativo laico-socialista que se quería implantar como obligatorio, varios estudiantes y maestros se salieron de la Universidad de Guadalajara y fundaron su propia universidad particular, en donde podrían hacer todo lo que les diera la gana y enseñar o inclusive fanatizar en sus creencias a quien les diera la gana. Fué así como se fundó la Universidad Autónoma de Guadalajara. Y quienes la fundaron, expertos en las tácticas tan sucias como exitosas utilizadas por la “U”, se llevaron consigo el modelo para cohesionarse en una sociedad igualmente secreta, con el mismo modo de operar, dentro de la cual se identificaron a sí mismos desde sus orígenes como “Los Tecos”. Aunque después propagaron entre aquellos a quienes estuvieron reclutando la idea de que la palabra “Tecos” derivaba de la palabra “tecolote” en alusión a esa famosa ave nocturna, convenciéndolos de que al fundarse la Autónoma de Guadalajara la incipiente universidad corría tantos peligros que era necesario que varios de sus primeros estudiantes y maestros se la pasaran en vela cuidando las instalaciones con que operaban en aquella época, la realidad es que el mote de “Tecos” fué inspirado por la nostalgia que provocaba aquél poblado de Tecomán en Antonio Leaño Alvarez del Castillo. Esta es la verdadera razón del por qué el grupo ultrasecreto de católicos radicales detrás de la Autónoma de Guadalajara se autollamó “Tecos” desde un principio. Para quienes gustan de la historia pre-hispánica, les puede interesar saber que cuando los españoles llegaron por primera vez a esta zona de Colima, el área estaba habitada por un grupo étnico llamado “Tecos”, quienes tenían su principal núcleo poblacional en Caxitlan. La palabra “Tecos” es de origen náhuatl. Es una combinación de las palabras Tecol oTecolli que significa abuelo, y de man que significa “lugar de”, de modo que ambas palabras juntas significan “el lugar de nuestros abuelos”. Pero si usamos solo la primera palabra, entonces nos estamos refiriendo a un abuelo. Y en el caso de Antonio Leaño Alvarez del Castillo, el grupo “Tecos” que él fundó terminó siendo el abuelo de lo que hoy es la peligrosa extrema derecha mexicana. Y Antonio Leaño es a su vez el gran abuelo de esa sociedad. En pocas palabras, él es la autoridad suprema en todo México de la extrema derecha. Él es quien, además de la enorme influencia que puede ejercer gracias a la vasta fortuna económica que ha logrado amasar, ejerce un enorme poderío político-social tras bambalinas, un poderío que se extiende a todo México y raya en lo increíble.
Durante la administración del Presidente Kennedy (el mismo a quien acusaban de pro-comunista en su literatura propagandística de extrema derecha) Antonio Leaño y sus Tecos fueron lo suficientemente astutos para maniobrar en los Estados Unidos una ayuda multimillonaria bajo el programa “Alianza para el Progreso” (Alliance for Progress) canalizados vía US AID (US Agency for International Development). Y lograron obtener también una cantidad considerable de fondos de la Fundación Ford, esta última mucho más afín a ellos por el hecho de que el fundador del emporio automovilístico trasnacional fué Henry Ford, un norteamericano simpatizante (al igual que los Tecos de la Autónoma de Guadalajara) de la causa Nazi de Adolfo Hitler, y un firme creyente en la existencia de una gigantesca conspiración judía para apoderarse del mundo entero tras haber leído los apócrifos “Protocolos de los Sabios de Sión”, al grado de escribir el libro “El Judío Internacional” de lectura casi obligada dentro de los ámbitos ultrafanáticos de la cofradía “Tecos”.
Si bien el indoctrinamiento dentro de la UAG en la doctrinas fanáticas del neo-nazismo para aquellos estudiantes que son reclutados dentro de la sociedad secreta de ultraderecha Tecos es excelente, académicamente la supuesta excelencia con la cual la Autónoma de Guadalajara atrae a muchos estudiantes de medicina de los Estados Unidos que en su país de origen no son aceptados allá por las escuelas de medicina o no tienen el dinero para costear allá sus estudios ha sido objeto de amplias críticas. Una de dichas críticas la podemos ver en una serie de dos artículos publicados por el periódico Hartford Courant de Connecticut el 29 y el 30 de junio del 2003, elaborados por los reporteros Jack Dolan y Andrew Julien, titulado “Med Schools: Four that Flunk” (Escuelas Médicas, Cuatro que Reprueban). La mala calidad académica de la escuela de medicina de la UAG comparada con las escuelas de Medicina en los Estados Unidos refleja tan sólo el hecho de que ese programa fué elaborado con el único propósito de enriquecer aún más los bolsillos de los dueños de la Autónoma de Guadalajara con los dólares que pueden traer esos estudiantes consigo, en lugar de forjar desinteresadamente profesionistas en lo que debería ser considerada como una de las profesiones más nobles que puede haber. Pero no sólo los estudiantes extranjeros que van a estudiar medicina a la UAG sufren los efectos de lo que en llanamente no es más que un medio para acumular la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible con la menor inversión posible. Muchos de los estudiantes mexicanos que han pasado por las aulas de dicha universidad se quejan de la abundancia de malos maestros que sólo están allí por su lealtad juramentada a la sociedad secreta de extrema derecha Tecos dentro de la cual militan, maestros pésimos a los cuales le es imposible al estudiantado el tratar de reemplazarlos porque cualquier expresión de desaprobación en contra de cualquiera de estos maestros “maletas” recogida a través de la amplia red de delatores anónimos que los dueños de la UAG tienen plantados entre el estudiantado es castigada con una expulsión inmediata. Y si bien en otros tiempos la incorporación de la UAG a la Universidad Nacional Autónoma de México obligaba a la UAG a tratar de mantener un mínimo más o menos pasable de calidad académica, después de quedar desincorporada de la UNAM ya no había nadie que le pudiera exigir el mantener una calidad académica ya no digamos buena, ni siquiera mediocre. En la actualidad, el propósito primario de la Universidad Autónoma de Guadalajara es actuar como una máquina para producir dinero, el propósito secundario es reclutar incautossusceptibles de ser fanatizados con la propaganda de la ultraderecha (mediante libros ya obsoletos tales como Derrota Mundial yAmerica Peligra) con el fin de diseminarlos posteriormente como agentes suyos a través de organizaciones satélites como el Yunque. Y la última prioridad, si es que hay lugar para ello, es graduar profesionistas con un grado supremo de excelencia académica, si tal cosa es factible, y si no, ni modo.
Pero para el gran abuelo de la extrema derecha mexicana, para Antonio Leaño Alvarez del Castillo, así como para sus familiares cercanos, el futuro ya no está en seguir graduando cientos de profesionistas cada año, muchos de los cuales han sido incorporados dentro de los Tecos y fanatizados hasta la médula con la propaganda neo-Nazi de la derecha radical. Esto tan solo fué un paso intermedio hacia algo mucho más ambicioso, algo que ya tenían en su mente desde los tiempos en que el Tercer Reich procuró colaboradores en México capaces de traicionar como Antonio López de Santa Ana a sus propios compatriotas a cambio de hacerlos sus emisarios y representantes en México. Y este algo que él y su grupo de fanáticos de derecha extrema ambicionan hasta el punto de hacerles perder el sueño es la conquista del poder en México, el poder económico, el poder político, el poder social. TODO el poder. Y está dispuestos a todo con tal de lograr tan ruin objetivo.
Su nombre es ya casi inclusión obligada dentro de la cantidad creciente de libros, ensayos y artículos que tratan sobre la existencia de las cofradías secretas de la ultraderecha en México que laboran como una “masonería en reversa” pero con un modo de actuar mucho más oculto y mucho más malvado de actuar, operando en todo el país bajo su indiscutible guía desde la ciudad de Guadalajara. Y sin embargo, este hombre terrible que quiere inspirar en otros temor y causar la impresión de que se siente completamente seguro de sí mismo y de lo que quiere tiene un pánico que raya en lo paranoico de que otros le puedan estar haciendo exactamente lo mismo que lo que él le está haciendo a México. A manera de ejemplo, de los cuales se podrían citar muchos, se puede mencionar que cuando llevó a cabo la fundación del diario Colimán en pleno ambiente electoral, cuando faltaban tan solo dos semanas para que se iniciara el período del registro formal de los candidatos a la gubernatura del estado de Colima, los directivos de su nuevo negocio reclutaron una planta laboral joven integrada por unos 50 empleados, y algunos de ellos informaron que entre los requisitos impuestos a los aspirantes fué necesario presentar su árbol genealógico (esto con el objeto de asegurarse que ninguno de los contratados tenía ascendencia judía), revelar su filiación política (esto con el fin de allegarse de gente afín al modo de pensar de la derecha y, mejor aún, de la extrema derecha), y no pertenecer a una logia masónica. Estos son los mismos requisitos que le exijen a todos aquellos estudiantes de la Universidad Autónoma de Guadalajara que han sido escogidos entre el estudiantado para pasar a formar parte de la siniestra organización de ultraderecha Tecos, además del amplio cuestionario que los obligan a llenar dando todo tipo de detalles personales acerca de ellos y de sus familiares cercanos. En su paranoia, tanto Antonio Leaño como los miembros de su familia están convencidos firmemente en la existencia de aquella fabulosa “gran conspiración judía-comunista-masónica” que ciertamente los privaría de la incalculable fortuna que han acumulado a expensas del fanatismo que ellos mismos se han encargado de inculcar. Y aunque a estas alturas es muy posible que, tras la caída del comunismo soviético, la existencia del estado de Israel como una democracia independiente, y el ocaso de la masonería mexicana como refugio de anacrónicos liberales, sus descendientes están albergando algunas reservas sobre la credibilidad de la mítica “gran conspiración judía”, el abuelo de la extrema derecha en México vive atemorizado de que los “conspiradores” le puedan arrebatar aunque sea una ínfima parte de su cuantiosa y mal habida fortuna.
Cuando crecía su imperio, a la vez que usaba el espantajo del comunismo y los mitos de la gran conspiración judía tal y como lo hiciera Hitler para infundir miedo allegándose miles de fanatizados seguidores a su causa, dispuestos a tomar el terrible juramento de lealtad con el cual los Tecos esclavizan espiritualmente y psicológicamente de por vida a quienes caen en sus garras, Antonio Leaño continuó enriqueciéndose a manos llenas acumulando primero decenas y luego centenas de millones de dólares. Su desesperación por acumular una fortuna incalculable para sí y para sus familiares cercanos, algo que seguramente no fueron los planes ni las intenciones originales de aquellos que hace siete décadas lo ayudaran y lo financiaran en la fundación de lo que terminó siendo su gran emporio educativo, su gran maquinaria para producir dinero, llevó a este pseudo-católico a ultranza a olvidar la advertencia formulada por el mismo Señor Jesús: “Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de los Cielos” (San Mateo 19, 23-30).
Dijo Lord Acton que “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Antonio Leaño Alvarez del Castillo es quizá uno de los ejemplos más claros de ello. No conforme con tener en sus manos una fortuna incalculable estimada en cientos de millones de dólares, no conforme con tener en sus manos el control total y absoluto de una mafia despiadada que controla todo lo que sucede dentro de la Autónoma de Guadalajara, no conforme con haber estado graduando cientos de profesionistas en todas las áreas dispuestos a dar la vida por él, habiéndolos convencido de que él y solo él y sus familiares cercanos son el gran mesías que puede “salvar” a México de lo que él y los intelectuales de la extrema derecha mexicana llaman “la gran conspiración urdida por judíos, masones, comunistas, socialistas, izquierdistas y ateos para apoderarse del mundo”, no conforme con haber destruído inmisericordemente las vidas de muchos estudiantes de buena fé que tuvieron la mala suerte o cometieron la estupidez de inscribirse dentro de la Universidad Autónoma de Guadalajara, no conforme con todo ello, quiso llevar el poderío de su mafia a controlar tras bambalinas los destinos de la Nación entera, usando para ello su creación sublime: la Organización Nacional del Yunque. Habiendo enfermado de poder, habiendo perdido el piso en todo lo que se refiere al verdadero mensaje de Cristo, habiendo perdido completamente la noción entre el bien y el mal, ahora queda en posición no muy diferente a la del ángel que fué expulsado del paraíso celestial al manifestar su rebeldía en contra de la voluntad suprema del creador del Universo. Y si bien este enajenado cuan ambicioso y maquiavélico sujeto podría tratar de argumentar en su Juicio final que las intenciones que lo motivaron siempre fueron buenas, la única respuesta que tal vez podríamos darle aún en vida sería aquella que ya conocemos: ya sabemos de sobra cuáles son los caminos que están repletos de buenas intenciones.

FUENTE: EL IMPERIO SECRETO

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